Pollos de engorde y amoníaco

El amoníaco es un grave problema para las granjas, especialmente las granjas avícolas. Se ha comprobado que el «smell test» (la prueba de olor) es inútil: cuando se detecta el olor del amoníaco, el daño se ha ya producido.

Según un estudio de la Universidad de Mississippi, ya en presencia de 25 ppm de amoníaco hay un aumento en la secreción de moco en las vías respiratorias de los animales y los cilios que cubren las paredes de los pulmones y bronquios ya no son capaces de proteger el tracto respiratorio. Esto deja el camino libre a los patógenos que colonizan a los animales, crecen y causan enfermedades.

Pero no es sólo una cuestión de infecciones, porque los pollos de engorde que inhalan amoníaco crecen más lentamente.

En un estudio de 2004, la Unidad de Investigación Avícola USDA-ARS (Mississippi, EE. UU.) muestra que en una granja de 50000 aves, la exposición prolongada a 25 ppm de amoniaco produce una pérdida de 26 gramos por cabeza (es decir, 1300 kg menos por ciclo de producción); mientras que la exposición prolongada a 50 ppm de este gas resulta en la pérdida de 243 gramos por animal (12150 kg menos por ciclo de producción).

La solución a este molesto problema puede ser la ventilación de los espacios, pero dado que la ventilación es costosa (los ventiladores industriales consumen más de 1 kW cada uno), para obtener la máxima eficiencia, la ventilación debe optimizarse perfectamente.

 

Contáctenos para averiguar cómo podemos ayudarle.

A %d blogueros les gusta esto: