Seguridad laboral en la granja

Para el ganadero, sus animales son el bien más valioso. Además, aquellos que crían animales lo hacen ante todo por pasión.

Pasión que a veces nos hace olvidar que nuestra salud es lo primero que necesita protección, y que en nuestra granja puede haber zonas de riesgo.

Estos son los gases para tener en cuenta y cómo reconocerlos (cuando sea posible):

H2S – Ácido sulfhídrico

Tiene el olor característico de los huevos podridos y está formado por excrementos de animales. Su concentración puede variar significativamente dependiendo de los parámetros ambientales del establo. Es un gas muy insidioso porque a 50 ppm causa la pérdida del olfato, que ya no nos permite percibir su presencia en el aire, por lo que corremos el riesgo de entrar en zonas más expuestas e incurrir en graves consecuencias como edema pulmonar (300 ppm), daño al sistema nervioso (500ppm) e incluso la muerte (1000ppm).

Estudios científicos han también demostrado que las exposiciones prolongadas a bajas concentraciones de ácido sulfhídrico provocan tensión, depresión, fatiga y confusión mental.

NH3 – Amoníaco

Es el gas que nos resulta más familiar, el más fácil de reconocer y el más presente en las granjas. Es muy irritante, hasta el punto de ser corrosivo para algunos materiales. Es el resultado de la fermentación de la urea y su concentración aumenta gradualmente durante el ciclo de producción.

50 ppm de amoníaco causan irritación de la nariz y la garganta, mientras que 5000 ppm es la concentración límite de exposición por encima de la cual se produce la muerte. Teniendo en cuenta estos valores, los límites de exposición que no deben superarse son: 35 ppm durante un máximo de 15 minutos consecutivos y 25 ppm durante un máximo de 8 horas consecutivas.

CH4 – Metano

También producido por excrementos animales, es un gas inodoro, por lo que es imposible para el ganadero detectar su presencia. Afortunadamente, no es un gas tóxico para el hombre, pero eso no significa que no sea extremadamente peligroso.

En un ambiente saturado de metano, la cantidad de oxígeno disponible disminuye: en concentraciones moderadas puede ser difícil hacer una respiración completa, mientras que la exposición continua a altas concentraciones causa mareos, náuseas, inconsciencia e incluso puede ser fatal. No olvidemos que es inodoro y también altamente inflamable.

 

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