Amoníaco y leche

Hemos hablado sobre el amoníaco y sus efectos sobre el tracto respiratorio del ganado. Hoy centramos nuestra atención en los efectos de este gas sobre la calidad de la leche.

Una dieta excesiva en proteínas conduce a un exceso de amoníaco en el rumen. Este exceso pasa a través de la pared del rumen y termina en el flujo sanguíneo donde se convierte en urea, principalmente por parte del hígado y en menor medida por parte de los riñones.

Este proceso puede tener un impacto negativo en la calidad de la leche. De hecho, para eliminar el exceso de amoníaco, se utiliza la energía normalmente necesaria para formar las proteínas de la leche.

En este caso, la leche producida será baja en proteínas (< 3%) y tendrá un alto valor de urea (>35 mg/dl – el nivel óptimo en la leche de vaca oscila entre 27 y 32 mg/dl).

Para evitar estos procesos, es importante equilibrar la cantidad de proteína en la dieta de las vacas lecheras. Un indicador importante para una acción pronta a este respecto es la presencia de amoníaco en el aire del establo, que se incrementa cuando hay exceso de proteínas en la dieta.

En conclusión, conocer la concentración de amoníaco en el establo hace posible entender de antemano si la dieta es demasiado alta en proteínas y si los valores de urea en la leche serán altos.

¿Cuántas ppm de amoniaco hay en tu establo?

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